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Lo que se me pasa por la cabeza...El placer de disfrutar de las cosas pequeñas…
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El placer de disfrutar de las cosas pequeñas…

Hoy tocaba coger el coche y viajar. Durante años he hecho el trayecto Madrid Sevilla y viceversa cientos de veces, algunas veces en AVE y otras muchas en  coche.

  

Me gusta conducir. Ya a los 17 años estaba apuntada a la autoescuela para,  nada más cumplir los 18 tener el carnet (siempre me ha gustando la independencia). Mi sueño era conducir una moto grande y mi padre, que  siempre ha sido muy listo, me dijo que aprovechara para sacarme también el  carnet de coche y así ya tenía los dos. Cuando aprobé puso a mi disposición un  coche. Nunca tuvo intención de comprarme una moto, le daban miedo.  

Hoy el día ha amanecido muy nublado con pronóstico de lluvia. Un viaje de 5  o 6 horas conduciendo sola y con lluvia puede parecer un plan poco atractivo,  sin embargo yo lo he planteado como un viaje de placer, y así ha sido.  

Conduzco un coche pequeño y con más años que el Sol, por lo que no tengo  bluetooth y siempre viajo con mi pequeño altavoz. La música es una excelente  compañera de viaje, mis listas de Spotify mis tesoros. Arranco el coche y suena  “Cómo conocí a vuestra madre” de Iván Ferreiro y se me dibuja una sonrisa en  la cara. Comienza mi viaje.  

Es mitad de febrero y la primavera empieza a asomarse. Ha llovido tanto este  invierno que la estación promete ser todo un espectáculo.  

Es domingo y la autovía va casi vacía. Disfruto de la inusual tranquilidad de  la carretera mientras dejo atrás Madrid. La Naturaleza empieza a hacer acto de  presencia. El lado derecho de la carretera se llena de cientos de almendros en  flor formando una hilera de pura belleza. Sonrío.  

La carretera sinuosa me ofrece paisajes de tierras rojizas, anaranjadas, ocres y  marrones, colores intensos, pura explosión de color. Llueve ligeramente e  incluso con las ventanillas cerradas el olor a tierra mojada me invade. El verde  predomina. Lo encuentro en varias tonalidades. Campos de verde intenso,  salpicados por flores amarillas se extienden a mi alrededor durante kilómetros  y kilómetros. El paisaje está salpicado por caballos, vacas y toros, tranquilos,  nada les inmuta. Bandadas de pájaros vuelan creando manchas negras en  movimiento. 

A medida que me voy acercando a Despeñaperros, el paisaje va cambiando. Dejo  atrás los valles y molinos y las llanuras se vuelven montículos para  convertirse luego en montañas más altas. El paisaje se llena de alcornoques,  encinas y pinos… paso Despeñaperros y llegan los olivos. Miles de ellos. Qué  maravilla.  

La fina lluvia se convierte en lluvia torrencial, salgo hacia una área de servicio  y paro a descansar. La lluvia cae fuerte sobre mi coche y yo cierro los ojos.  Durante unos minutos llueve con rabia y me relajo con su sonido mientras que  sigue sonando mi música.  

Prosigo mi camino casi ya sin lluvia y pronto sale el sol. Todo brilla. El color  verde es aún más verde. La Naturaleza está aún más viva. Disfruto del  espectáculo. No sé cuánto me queda para llegar. No tengo prisa…  

Hace ya algún tiempo, alguien me dijo que de todas las personas que había  conocido yo era la que, con diferencia, más disfrutaba de las pequeñas cosas.  Lo curioso es que yo hasta ese momento no había sido ni siquiera consciente de  eso. Él puso ante mis ojos una característica de mi persona de la que yo ni me  había percatado. Me gustó ser consciente de ello.  

Disfruto mirando durante horas el mar y escuchando su sonido que me relaja  y me calma. Me encanta caminar descalza sintiendo la arena o el césped bajo  mis pies. Me emociona ver un campo de girasoles en todo su esplendor en los  meses de mayo y junio, hasta el punto de ponérseme los bellos de punta y  saltárseme alguna lágrima de pura emoción (soy así de tonta, qué le vamos a  hacer…). Respiro profundamente para llenar mis pulmones del olor de los  naranjos en flor en Sevilla cuando llega la primavera y parezco una loca  repitiendo “qué bien huele, qué bien huele…”. Me tumbo al sol siempre que  puedo en cualquier zona verde y noto como mi cuerpo se va llenando de energía  como si yo fuese una pila alcalina… me provoca un placer indescriptible.  

Estas pequeñas cosas pueden hacer grande los días, ¡no dejes que pasen  desapercibidas! Y a ti… ¿qué pequeñas cosas te hacen feliz? 

*Canciones para cantar a voz en grito mientras conduces:  

“Cómo conocí a vuestra madre”, Iván Ferreiro.  

“Qué electricidad”, Carlos Sadness.  

“El grito”, Nunatak.  

“505”, Artic Monkeys.  

“Merezco”, Zahara.  

“Quiénes somos realmente”, Full.  

“Isla morenita”, Carlos Sadness.  

“Cosas increíbles”, Modelo de respuesta polar.  

“Siempre brilla el sol”, Lori Meyers.  

“Copenhague”, Vetusta Morla.  

“Despedida”, Izal.  

“Niña voladora”, Juanito Makandé.  

“Ni bien ni regular”, Road Ramos.  

“Freaking out the neighborhood”, Mac DeMarco.  

“Perdona (ahora sí que sí)”, Carolina Durante.  

“Red eyes”, The war on drugs.  

Y paro ya que me pongo y os hago una lista de 500 canciones 😉 

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“Soy Perfecta” es un mirarse mejor, un quererse más, es un creer en nosotras mismas, es un estado de ánimo, es una decisión. Y tú, ¿eres perfecta?

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